Un camino real,
hecho de raíces
Naturaleza, intuición y vida lenta. Una historia que empezó en un pequeño pueblo cerca de Valencia y que hoy vive en Chulilla.

Desde muy pequeña supe que mi camino no sería el convencional. Crecí en un entorno sencillo, rodeada de naturaleza, en un pueblo cercano a Valencia, donde la vida se vivía de forma más lenta, más conectada y más real.
Vengo de una línea de mujeres muy especiales: mi abuela, vinculada al mundo de la astrología, y mi madre, una mujer profundamente intuitiva, sanadora con sus manos y amante de las plantas. En el pueblo nos conocían como “las hierbas”, y hoy lo recuerdo con orgullo, porque ahí empezó todo.
Mi infancia estuvo marcada por el contacto constante con la tierra, los remedios naturales, la alimentación consciente y una forma de entender la vida desde el respeto al cuerpo y a la energía. Esa base se convirtió en mi raíz.
A lo largo de los años he seguido ese impulso interior, formándome en distintas disciplinas relacionadas con el bienestar, la salud y el equilibrio emocional. He pasado por diferentes centros terapéuticos en Valencia y sus alrededores, aprendiendo, experimentando y creciendo, no solo desde lo profesional, sino también desde lo personal.
Mi camino no ha sido perfecto, pero sí muy real.
Y precisamente por eso, hoy siento que tengo algo valioso que ofrecer: un espacio donde las personas puedan parar, respirar, reconectar y volver a sí mismas.
Las casitas en Chulilla nacen desde ese propósito. No son solo un lugar, son una extensión de mi historia, de mis valores y de todo lo que he aprendido. Aquí se cuida cada detalle: la alimentación, el entorno, las actividades, el ritmo… todo está pensado para que quien llegue sienta paz, seguridad y confianza.
Raíces naturales
Plantas, tierra y remedios aprendidos en casa.
Cuidado real
Cada detalle pensado para que vuelvas a ti.
Proyecto de vida
No es un negocio: es una forma de habitar el mundo.
Porque esto no es un negocio sin más.
Es un proyecto de vida.